El verano henchía el aire, el viento soplaba adecuadamente, el aliento del mundo era largo, tibio y lento.
Bastaba levantarse y asomarse a la ventana para saber que éste era realmente el tiempo primero de la libertad y la vida, que ésta era la madrugada primera del estío.
De noche cuando los árboles eran una única ola,lanzaba su mirada, como la luz de un faro, sobre enjambres de olmos y robles, a arces.
Todo un verano que atravesaría día a día.
Los insectos conmovían el aire con una claridad eléctrica.
¿El mundo corre con demasiada rapidez?
¿Quieres alcanzarlo?
¿Quieres estar preparado y alerta?
¡Pieslivianos, entonces! ¡Pieslivianos!
- ¿Lena? ¿Qué pensarías si trato de inventar una máquina de la felicidad?
-
- ¿pasa algo malo? - preguntó Lena rápidamente.
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